APV AlgúnDíaMiPríncipeVendrá

APV AlgúnDíaMiPríncipeVendrá

APV 2016

Estamos en el 2016. ¡Por favor! Un congreso para ¿princesas? Qué clase de evento sería éste donde se reunirían cerca de 200 plebes para ¿encontrar al amor de su vida? Fueron las palabras de un chico esa mañana cuando comenzó el evento.

Sin embargo, yo esperaba algo único. Tengo una hermosa historia de esperar en Dios y sé los maravillosos efectos positivos que trae a tu vida cuando no sólo esperas por la persona correcta sino te conviertes tú mismo en la persona correcta.

Esa mañana fueron llegando toda clase de princesas a Rancho Agua Viva. No eran como las pintan en los cuentos, éstas eran mucho más reales. Unas con jeans, otras con una gorra, unas con converse, otras sin maquillaje. Unas con vivencias emocionales muy duras, otras solamente con la expectativa de lo que estaba por comenzar.

Cuando llegabas al lugar de las conferencias, era como entrar a un cuento de princesas pero sin el típico “érase una vez”. Una espectacular decoración estilo vintage con hermosas flores en colores neutros. Después de todo, estas chicas valían el esfuerzo y estaban siendo tratadas como ellas lo merecían. Como hijas de un verdadero Rey.

Escuchar a Tati Martínez fue como un bálsamo para muchas. A través de la historia de la mujer samaritana fue haciendo notar a todas que puedes tener un pasado terrible, donde todos te señalan y nadie apuesta por ti y aun así habrá un Jesús dispuesto a encontrarse contigo y darte un rumbo diferente. La cosa estaba apenas comenzando.

Si estuviste en APV podrás recordar que cada tiempo estaba hermosamente diseñado con canciones poderosas, voces que hacían estremecer y corazones que lo único que hacían era llevarte a adorar al que toda adoración merece.  Era la primera noche y después de la deliciosa y bendecida cena estábamos ahí para seguir siendo tratadas como Dios quería hacerlo. Solo Que esta vez nos hablaron un poco “subido de tono” a la par de Hugo y Tati Martínez quienes nos llevaron de la mano en una plática amena, divertida, pero sobre todo retadora acerca de por qué practicar la abstinencia sexual. Creo poder recordar nunca haber estado en una charla tan abierta respecto a éste tema. Risas nerviosas, manos entrelazadas, miradas de ladito, parecía que el tiempo de las “netas” había llegado. Todo estaba ya dicho y estas chicas no podrían jamás decir: -yo nunca supe-, -a mí no me dijeron- . Terminamos el tiempo haciendo un compromiso de pureza que seguramente se concretó en el cielo con la tierna mirada de un Padre amoroso viendo a sus pequeñas hijas querer agradarle.

No había celular que indicara la hora pero seguramente ya era hora de levantarse, el nuevo día comenzó lleno de risas, agua tibia para bañarse, café capuchino de la cafetería pero sobre todo en medio de pensamientos procesando lo vivido la noche anterior. A pesar de que a APV veníamos a ser ministradas y confrontadas también tuvimos diversión, un rally extremo que sacó de cada una no los buenos modales sino la garra, la energía, la actitud y el esfuerzo. Porque después de todo las princesas de la vida real también se caen en el lodo, se ensucian, se limpian, se levantan y continúan. Un día de emociones fuertes y de triunfo de campeonas. Estábamos listas para escuchar a Hossana Angulo. Una mujer que su tierna voz te va envolviendo en declaraciones fuertes donde eres sacudida como un arbolito cuando le quitan las ramas secas. Y es que eso fue lo que hizo Dios a través de Hossana, sacudir miedo, depresión, rechazo, amargura de muchas chicas que habían sufrido abuso o la falta de un padre.  En algún momento el llanto era incontrolable en muchas para terminar siendo ministradas una a una recibiendo abrazos que provenían del Padre que no estaba ausente.

Esa noche al final del día con mi Biblia rosa en mi mano comprendí la importancia de que exista APV. No es un campamento más, no es un congreso solamente. Es un tiempo de restauración, es un tiempo de sanar heridas, es un tiempo de encontrar la identidad perdida pero sobre todo es un tiempo de voltear a ver lo que para muchas ya es absurdo. Mi pureza. Esa pureza que podré entregar una sola vez en la vida a una sola persona. 

Si has tenido muy malas experiencias APV es para ti, si has sido hija de familia toda la vida APV es para ti, si tu mayor anhelo es no casarte APV es para ti, y si tu primer amor se llama Jesucristo APV es sin duda para ti.

¿Sabes que me parece lo mejor de APV? Que te muestran que no tienes que esperar al amor de tu vida para ser feliz. Que hay alguien esperando enamorarte cada mañana con la salida del sol, con el susurro del viento, con las brillantes estrellas. Aquel que te amó desde que fuiste un embrión y que sin duda también te canta al oído: -mi princesa, Algún día, tu príncipe vendrá-.

APV AlgúnDíaMiPríncipeVendrá