Despertar 2017

Despertar 2017

Si hubiera cupo para más gente se habría llenado más. Esa mañana se respiraba adrenalina, nervios, emoción y fuerza. Sí, la fuerza que fue impresa en este campamento por 250 camperos, 27 consejeros, 4 capitanes y mucho staff deseoso de servir a adolescentes y jóvenes provenientes de ciudades cercanas y unas no tanto a Ensenada. 

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Observaba su llegada, hubo quien llegó riendo a carcajadas, hubo quien llego sonriendo amigablemente, hubo quien bajo esa sonrisa escondía un dolor grande, hubo quien sencillamente no quería sonreír pero con todo y eso, aquí estaban. Días tremendos nos esperaban. 

Las mañanas estaban impregnadas de oraciones sencillas al pie de la expectativa por lo que ese día sucedería, más tarde un tiempo especial los esperaba en diferentes talleres donde cada uno era instruido y hasta confrontado. No puedo imaginar un campamento juvenil sin la chispa de los juegos, de la risa, de las caídas, de los golpes, de los clavados en la alberca. Eso fue un derroche de energía, de gritos e indiscutiblemente de pasión por ganar puntos para su propio equipo.

Cada noche era inevitable verte confrontado al escuchar a Jonathan Domingo hablar verdades tan vigentes incluso para esta generación. Dios no vino al mundo a condenarte sino a enseñarte a tener una relación personal con El. Como cuchillo en mantequilla ésas palabras entraban en corazones hambrientos y del resto Dios se encargaba. 

Días de nuevas amistades, de reencontrarse con algunas más y de saber que el único motivo de todo esto se llama Jesús. 

Días de porras locas, de equipos apasionados, de cansancio con propósito, de jornadas extenuantes y no por ello desgastantes. 

Días de alimentar a cientos, de hacer rondines nocturnos para asegurarse que todo estaba en orden (aunque en realidad eso no sucediera dentro de esos dormitorios), días de soltar verdades y días de guardar recuerdos de esos que se quedan en el alma.

Un concierto fuera de serie por un señor completamente loco, Ray Alonso sigue siendo un joven de espíritu retadoramente honesto.

Todos saben quién fue el equipo ganador, aunque sinceramente en este campa ganaron todos al poner sus vidas a los pies de un Dios que ganó la batalla más épica de todos los tiempos, dándonos con ella la puerta abierta para una vida con propósito, con futuro y esperanza. 

Despertar no fue un campa más, fue un tiempo donde corazones vieron su hora de abrir los ojos y tomar con valor las promesas hechas por un fiel Dios. Despertar no suena más como una palabra simple sino como un reto que encendió su llama en las vidas de éstos chicos en ésta generación.

Nora Elisa Martínez