Throwback Thursday: Bancos de La Capilla

Throwback Thursday: Bancos de La Capilla

Today’s Throwback Thursday post is one of the many stories of God’s hand of protection here at the Ranch.  Over 20 years ago, when Rubén Jaime Ramos (pictured at right in the outdoor chapel) was in charge of the facilities, a group was going to have a retreat here at Agua Viva.  These were the days before the bleachers in the basketball court or the benches by the fire circle had been built, but the day before the retreat, the leader told Rubén that he wanted to hold the retreat in that area rather than the shaded outdoor chapel.

Esta historia es una entre muchas que se trata de la mano de Dios protegiendo los que han estado aquí en el Rancho.  Hace más que 20 años, cuando Rubén Jaime Ramos (que sale en la foto, en la capilla) fue el encargado de las instalaciones, un grupo iba a tener un retiro en Agua Viva.  En esos días no había nada para sentarse en la área donde hoy está la cancha de basket y la área de fogata.  Sin embargo, el líder del retiro dijo a Rubén que quería tener el servicio en esa área y no en la sombra de la capilla.

“Why over there?” asked Rubén “There are benches here in the chapel, and nothing over there.”  Without knowing why, the leader insisted, even though the retreat would be a little more rustic and a little less comfortable.

“Pero porque allá?” preguntó Rubén, “Hay bancos para sentarse aquí en la capilla y no hay nada allá.”  Sin saber porque, el líder insistió, aunque el retiro fuese más rústico y menos cómodo.

The next day, while the retreat was happening, a massive tree branch fell in the chapel area, breaking some of the benches on which people would have been sitting had the services been held there.  Talking with the leader afterward, Rubén understood why the man wanted the service elsewhere: God was protecting those at the retreat.  “Imagine if they had been sitting on those benches when the branch fell,” commented Rubén, “it would have been a tragedy.”  God makes everything work together for the good of those who love him, and in this case an inexplicable inkling to hold service in an undeveloped part of camp protected those in attendance from serious injury.

El día siguiente, en el mero momento del servicio, una rama grandote de un árbol cayó en la capilla, quebrando unos bancos donde hubieran estado sentado la gente si tuviera el servicio en la capilla.  Hablando después con el líder del retiro, Rubén entendió porque el hombre quería tener el servicio en otro lugar del rancho: Dios los estaba protegiendo.  “Imaginese si hubieran estado sentados en esos bancos cuando cayó la rama,” comentó Rubén, “hubiera sido una tragedia.”  Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, y en este caso un deseo que apareció sin razón, el deseo de tener el servicio en una parte de Rancho que no fue desarrollado, les salvó a los que vinieron para el evento.

We serve an amazing God.

Servimos un Dios asombroso.